jueves, 23 de mayo de 2013

JUSTICIA POÉTICA

Aquel asunto de la malversación de fondos me dio mala espina desde el principio. Estaba  seguro que involucraría a más de un político, aunque como abogado no podía rechazarlo. Había  despertado mucho morbo en los medios, pero lo que realmente me importaba era hacer cumplir la ley, o eso creo recordar, ya saben ustedes que la memoria es caprichosa.
Ahora, aunque ya no estoy sujeto a jurisdicciones, sanciones o multas, sigo empeñado en que se haga justicia, así que debe ser verdad que la buscaba, o tal vez es que simplemente soy terco ¿vaya usted a saber?
Yo tenía razón, había políticos implicados. Lo que no sabía es que el hombre que me mando matar, sería el juez que al día siguiente presidiría la sala. Paradojas de la vida.
No sé que demonios hacía aquella noche en los pasillos del juzgado aquel cabrito, nada bueno seguro, pero lo interesante del asunto es que al verme, le falló el corazón. ¿Justicia poética?  No estoy seguro, cada día que pasa mis recuerdos se disipan, más y más como la bruma en un día ventoso, así que continúo vagando por los pasillos del juzgado, hasta que…bueno, no sé hasta cuando, pero mientras lo hago pienso, no sin cierta tristeza, que he tenido más éxito como espectro que como abogado.


lunes, 20 de mayo de 2013

A QUIEN PUEDA INTERESAR. HATTA


Como es obvio, el gato de Dogson representa al gato de Chessire, un enigmático felino que tenía la facultad de desaparecer a voluntad y que poseía una sonrisa de lo más inquietante.
La sonrisa del gato decidí otorgársela a Dogson, sobre todo porque Dogson y Hatta, son la misma cosa, forman parte de un solo ser. De hecho Hatta es los ojos de Dogson; su visión del presente, por consiguiente ve a través de ellos, no solo el presente, “todos” los presentes.
La historia en la que más aparece el gato es en la del Sombrerero, esto es así porque podría decirse que en ese caso Dogson juega “en casa” y tiene un control absoluto de lo que ocurre en Northumberland. Así que, cada vez que aparece el gato, Dogson está vigilando.
Otro dato curioso, es que elegí Northumberland por dos razones.
La primera porque me pareció un lugar lo bastante pintoresco como para desarrollar  la historia, bien es cierto que lo que hago es dar una versión de Northumberland que ha pasado por el filtro de Dogson.
La segunda razón es  porque soy un admirador de la obra de sir A.C. Doyle, de hecho se hace alusión a él en la tercera historia, y su amigo y colaborador el doctor J. Watson era capitán del quinto de fusileros de Northumberland, este es mi humilde homenaje al inefable doctor.

Abrazos, al filo del Laberinto.

sábado, 18 de mayo de 2013

SUEÑOS DE ROBOT


Era el uno de octubre del año cuatro mil, lo recuerdo por dos razones. La primera, el médico diagnosticó a mi mujer un tumor incurable, la segunda, los robots fueron legalmente determinados formas de vida inteligentes basadas en el silicio mediante una resolución judicial, es decir; adquirieron el rango de humanos.
A lo largo de mi vida como magistrado había visto muchas cosas, pero esto me superaba.
Los robots se manifestaban por millares en las entradas de los juzgados, repartiendo flores y panfletos, reivindicando sus recién adquiridos derechos y obligaciones.
Mientras, mi querida esposa se marchitaba irremisiblemente en el hospital. Yo estuve con ella hasta el final y una parte de mí se fue con ella. La mejor parte.
Me concentré en mi trabajo, pero en un plazo breve de tiempo comprendí que el mundo ya nunca volvería ser el mismo.
Estoy enfermo y no tardaré mucho en reunirme con mi mujer. Eso es bueno.
Cuando miro el rostro mecánico del magistrado que se sienta a mi lado, inmutable, eterno, sin el temor y al mismo tiempo el consuelo de que su existencia tendrá un fin, sin conocer el éxtasis y la angustia del amor. Es ahora, al final, cuando me doy cuenta de cuan distintos somos y ninguna ley humana ni divina podrá cambiar eso.
Es ahora, al final, cuando soy consciente de que conmigo morirán los últimos vestigios de justicia humana.

jueves, 16 de mayo de 2013

DESTELLOS


La nieve caía lenta y dolorosa sobre el patio de la cárcel, eran las exiguas cenizas manchadas de pintura blanca, que provenían del horno crematorio de su alma.
La Constitución protege la vida humana, es un derecho fundamental. No pensaba en eso cuando lo mató, ni siquiera, en todas las veces en que la había insultado y golpeado. Fue más bien un destello, un parpadeo en el que rememoró que en otro tiempo, ella fue una persona, no un guiñapo vacuo y sin esperanza.
No recordaba con mucha claridad como había llegado hasta aquella celda. Lo que si recordaba era el cuchillo hundiéndose en su pecho sin corazón, donde una flor carmesí crecía con desmesura. Recordaba carteles !CONTRA LA VIOLENCIA, PREVENCIÓN!
Se preguntó entonces y se preguntaba ahora, que clase de prevención podía existir contra lo inexorable. Tal vez el Magistrado que la había juzgado tuviera la respuesta.

martes, 14 de mayo de 2013

CRIMEN Y CASTIGO





Era un tío con suerte, ese pensamiento atravesó su cerebro justo antes que las dos balas que los esparcieron sobre la carísima alfombra persa. El cachorro de Carlino ladraba nerviosamente encima del montón de expedientes manchados de sangre. Cuando encontraron el cuerpo una semana después, aquel adorable perrito ya se había zampado casi toda la cara de su dueño.
Sobre la cómoda había una foto del individuo al que me acababa de cargar en bañador, gordo, sonriente y rosado como un cerdo.   Agarraba un flotador sobre el que descansaba una niña rubia con coletas y una mirada bastante triste.
Yo siempre había tenido un sentido muy claro de la justicia, o quizás era simplemente que no me gustaba perder.
En cualquier caso, el tipo cuyos sesos ya se secaban en la alfombra, había violado a  aquella niña. No lo condenarían, yo conocía los recovecos de la ley y lo sabía. No había pruebas, sin embargo, tenía su castigo y no era la Providencia quien se lo había aplicado. Si fuera creyente podría excusarme diciendo que soy un instrumento de Dios, pero no lo soy, así que, asumo mi responsabilidad.
Cuando alguien entra en mi despacho y me pregunta; “¿es usted el abogado?” yo indefectiblemente les contesto; ejerzo como abogado, pero eso no es lo que soy.

jueves, 9 de mayo de 2013

LA SOMBRA DE LOVECRAFT ES ALARGADA


En este caso literalmente, porque la verdad es que el hombre tenía una cara como un pepino, pero lo cierto es que es un autor que despierta mi admiración y mi lástima a partes iguales.
Admiración, porque me encanta su obra y me parece un autor adelantado a su tiempo, y lástima porque el pobre murió solo y arruinado cómo muchos de sus personajes.
Lejos de glosar aquí la figura de este ilustre personaje, entre otras cosas porque seguro que no le haría justicia, si me gustaría comentar el hecho de que ese tufillo lovecraftiano que desprende La Espiral y la Sombra y en concreto la historia del Sombrerero Loco es un humilde homenaje a mi admirado Howard.
Por razones cronológicas no pude incluirlo en el plantel de escritores a los que se hace mención en la historia de “La isla”, e incluso tenía preparada una cuarta historia en la que el protagonista era Lovecraft, sin embargo la cosa no terminó de cuajar y además la novela se alargaba mucho con una cuarta historia, así que se quedó en el baúl, tal vez algún día salga de él.
Así las cosas, decidí hacerle un homenaje a mi manera con dos detalles.
El primero de ellos bastante obvio; el puñal con la cabeza del pulpo, representa claramente a Cthullu. Yo quería que Lovecraft apareciese y ahí estaba.
El otro es infinitamente más sutil. Cuando Delacroix va a ver a Dogson es de día, pero cuando sale del hotel, pocas horas después ya es noche cerrada.
Pensé en hacerle notar al lector este detalle, sin embargo me pareció buena idea que Delacroix estuviera tan inmerso en tratar de huir, que no se diera cuenta de si era de día o de noche, ni de cuánto tiempo había pasado y por tanto,  tampoco se lo hiciera saber al lector. Aquellos que se hayan dado cuenta. Enhorabuena.
¿Qué tiene esto que ver con Lovecraft? La locura, queridos amigos, la locura.

miércoles, 8 de mayo de 2013

EL JUICIO


Entre los miles de millones de abogados que han sido a lo largo de los tiempos, me eligieron a mí para la defensa en el juicio de los juicios.
En el banquillo de los acusados se apiñaban miriadas de almas temblorosas. Afortunadamente, la noche previa a la Vista, estuvieron en el hotel Limbo, que era bastante espacioso.
La acusación particular parecía muy segura de si misma. Era Lucifer, no tenía cuernos, ni rabo, era un tipo atractivo y engominado que daba pequeños tragos a una botella de gaseosa.
El señor fiscal era Gabriel. Su mano derecha descansaba sobre el pomo de su espada flamígera, mientras miraba con desconfianza por encima de sus alas a la  acusación particular.
Como era de recibo, cualquier pacto con el Ministerio Fiscal había sido imposible.
Su Señoría, de blanco y con una voz que resonó poderosa por toda la sala, exclamó.-Se declara abierta la Vista para el Juicio Final.