Siempre había pensado en la ley como en un riachuelo,
sinuosa en ocasiones, pero siempre fluyendo hacia el mar de la justicia.
Era el día antes de mi boda y en vez de estar inmersa en los
preparativos, tenía la nariz metida entre escritos y diligencias, quería
dejarlo todo zanjado antes de la luna de miel.
No deja de ser paradójico el hecho de que efectivamente,
todo quedó zanjado cuando aquel individuo
entró en mi despacho y me disparó dos veces en el pecho.
Las balas no me mataron, pero la falta de riego me sumió en
un coma profundo. Me gustaría saber cuanto tiempo llevo así, pero el caso es
que en mi estado se pierde la noción del tiempo y de la realidad. ¿Ha ocurrido
todo esto de verdad? ¿Alguna vez he sido
abogada? ¿Alguna vez he existido?
Sea como fuere continúo soñando con ese riachuelo.